Semblanzas

Seguros

Jorge Rendón Elizondo

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Mi padre trabajaba en una Compañía de Seguros como médico seleccionador y cuando yo salí de la preparatoria no sabía qué carrera seguir, entonces mi padre me preparó una cita con dos actuarios de aquella época, quienes me comentaron en qué consistía la carrera de Actuaría, en especial me informó el Ing. Juan Solórzano de las materias y tiempo de estudio de la carrera, puesto que él fue de los primeros profesores que tuvo la carrera en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Mi carrera, poco conocida, contó con un grupo de 15 alumnos que iniciamos, de los cuales sólo tres salimos “regulares”. Así fui el segundo actuario que se tituló después de Alejandro Hazas quien además fue mi Director de Tesis.

Comencé a trabajar desde el tercer año de la carrera como empleado por horas en una Compañía de Seguros. Cuando estaba terminando el cuarto año se requirió un actuario en la Aseguradora Hidalgo y yo tuve la oportunidad de trabajar en esa empresa, estando en ella terminé mi tesis en 1961 y me titulé. A partir de que estuve en esa compañía continué como actuario en otras empresas hasta 1972, pero a partir de esa fecha fui subdirector de otras y finalmente en 1976 me nombraron Director en dos Aseguradoras.

Estando trabajando como actuario elaboré, entre otros trabajos, la Tabla de Mortalidad Mexicana (62-67), primera en México y probablemente en América Latina. Esta tabla fue precursora de las que construí para la AMIS, la 2000, 2005 y 2010.

En 1983 trabajé en La Contraloría de la Federación siendo auditor B de las aseguradoras y afianzadoras del Gobierno. En 1985 empecé a trabajar por mi cuenta en un despacho de asesoría y auditoría actuarial para las diferentes empresas de seguros, para la AMIS y el Seguro Social.

En 1990 me nombraron Director de la Licenciatura en Actuaría en el ITAM, puesto que ocupé hasta el 2012. También ocupé el cargo de Director de la Maestría en Seguros y Administración de Riesgos, y en el 2012 se me otorgó el Premio al Mérito Profesional en el renglón de Academia.

Estando en el ITAM y aprovechando mi año sabático en la Universidad de Waterloo en Toronto, Canadá, obtuve el grado de Maestro en Seguros y Administración de Riesgos con Mención Especial.

Impartí clases de Cálculo Actuarial y Seguros de Personas para los estudiantes de Actuaría en la UNAM y de Estadística a los estudiantes de Administración en la UNAM.

En la Universidad Anáhuac del Sur dí cursos de Cálculo Actuarial y en el ITAM fui profesor de Matemáticas Financieras, Cálculo Actuarial, Seguros de Personas, Seminario de Tesis y Modelos Actuariales. Para esta última materia elaboré un texto, denominado Modelos Actuariales del Seguro de Vida, que está en su quinta edición.

Actualmente estoy jubilado del ITAM, impartiendo sólo la materia de Modelos Actuariales, pero sigo siendo asesor y Consejero de algunas Compañías de Seguros ya que estoy Certificado por el Colegio Nacional de Actuarios en Vida, Accidentes y Enfermedades y en Rentas Vitalicias.

 

María Patricia Luna Díaz

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Soy actuaria egresada de la Facultad de Ciencias en 1969. Cuando ingresé a la Facultad el plan de estudios aún era por años completo y fue justo después de terminar mi primer año que se hizo el cambio en la Universidad hacia los planes semestrales.

Desde el primer año de la carrera encontré fascinantes los seguros gracias a excelentes maestros que tuve en esas materias. Sin embargo, el proceso de diversificación de la profesión ya había empezado al grado de que una vez que entré a trabajar en seguros fueron muy pocos los actuarios de mi generación que encontré de nuevo en el ámbito laboral.

Durante mi vida profesional he desempeñado prácticamente todas las labores que suelen ser habituales para los actuarios en las compañías de seguros, a saber: calculista, seleccionador de riesgos, responsable del pago de siniestros, responsable de las áreas de expedición y administración de pólizas, desarrollo de productos, valuación de reservas, auditoría técnica, reaseguro, etc., tanto para los Seguros de Vida como los de Accidentes y Enfermedades.

He ocupado formalmente puestos que van desde Auxiliar de Actuaría hasta Director Técnico y los últimos diez años, Consultor Independiente.

Actualmente soy Director Ejecutivo de las tres asociaciones actuariales de México: el Colegio Nacional de Actuarios, la Asociación Mexicana de Actuarios y la Asociación Mexicana de Actuarios Consultores y desde aquí colaboro en la administración de los servicios que estas asociaciones brindan a los actuarios mexicanos, así como en la coordinación de los diferentes comités que las integran para el desarrollo de sus actividades. Aunque el trabajo es principalmente administrativo, la experiencia que poseo me permite apoyar en las actividades de las asociaciones con mayor efectividad.

En estos 45 años de desempeño profesional mi trabajo también me ha dado la oportunidad de interactuar constantemente con un sinnúmero de personas lo cual me ha enriquecido constantemente.

Entre las materias que para mi campo profesional considero fueron más útiles se encuentran: Teoría del Seguro, Cálculo Actuarial, Matemáticas Financieras, Probabilidad y Estadística y desde luego todas los Cálculos, Álgebras, etc. Me hubiera gustado haber tomado más en serio algunas de estas materias y que en mi tiempo hubiera habido, por ejemplo, Procesos Estocásticos o Finanzas; Administración de Riesgos o Planeación Estratégica.

Un complemento importante de mis actividades profesionales lo constituye el magisterio. Los últimos tres años he podido participar como Profesor de Asignatura en la Facultad de Ciencia de la UNAM, donde he impartido las materias de Teoría del Riesgo, Matemáticas Actuariales I y administración Actuarial. A través de esta actividad intento transmitir a las nuevas generaciones parte de mi pasión por esta carrera que tantas satisfacciones me ha dado.

Elvia Ojeda Apreza

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Al terminar mis estudios de Preparatoria, tenía dos carreras seleccionadas como mis favoritas para estudiar, Actuaría y Arquitectura. No fue sino hasta que entregué mis papeles en la ventanilla de la UNAM que me decidí por la carrera de Actuaría, esto era en el año 1981.

Los primeros cuatro semestres se me hicieron muy pesados pero llegando al quinto semestre, donde empecé a llevar materias optativas como Investigación de Operaciones, me di cuenta que en verdad me gustaba la carrera y que mi orden y lógica de pensamiento estaba muy estructurada gracias a las materias que se cursan durante los primeros cuatro semestres.

Antes de terminar la carrera empecé a trabajar en un despacho que elaboraba Estudios de Planeación para entidades del gobierno como era FONATUR. Se calculaban los montos necesarios a invertir para desarrollar lugares turísticos, como fue Bahías de Huatulco, y se hacían las presentaciones para que FONATUR y otras entidades financieras analizaran la rentabilidad que obtendrían al invertir en estos desarrollos.

Posteriormente y por asares del destino, entré a trabajar en una compañía de Seguros, sin que estuviera convencida de que el sector seguros me atraía, pues se me hacía algo muy simple. Inicié mi desempeño como líder de proyecto diseñando en la parte técnica planes de seguros de vida. Me percaté que diseñar un seguro de vida no solo era calcular la prima que el asegurado tiene que pagar, sino que debe uno saber expresar lo que diseñó para que el área legal pudiera elaborar las Condiciones Generales del seguro, el área de ventas pudiera vender lo que se había diseñado y el área de operaciones pudiera administrar el seguro. En este punto batallé un poco, pues sentía que yo pensaba más rápido que el resto de las personas de otras áreas y que solamente con los actuarios podía trabajar a mi ritmo. Con el tiempo me dí cuenta de que los actuarios solemos ser un poco prepotentes pero la vida nos va poniendo en nuestro lugar y aprendemos a convivir con otros profesionistas.

Dentro del sector asegurador hay una variedad de áreas en donde el actuario se puede desempeñar: área técnica, sistemas, operaciones, siniestros, ventas y finanzas. Mi elección siempre fue en la parte técnica desarrollando productos, pero con los cambios a la Ley de Instituciones y Sociedades Mutualistas de Seguros del 2002 se abrió la opción de crear el área de Administración de Riesgos donde se debía medir el riesgo de los instrumentos de inversión que una compañía de seguros adquiría día a día. Me propusieron crear el área y sus actividades, así que desarrollamos la metodología para medir los riesgos de crédito, de mercado, de liquidez y de operación de la compañía de seguros donde laboraba.

Al trabajar el riesgo de operación tenía que conocer los procesos y políticas de todas las áreas de la compañía de seguros. Con la mente analítica que se forma en los actuarios, cuestionaba porqué se hacían ciertas actividades que yo percibía podían omitirse o bien se duplicaban con otras áreas, de tal manera que ayudaba a mejorar procesos y a que la gente dueña del procesos se controlara con reportes.

El panorama de toda la operación de una compañía de seguros se me presentó en blanco y negro y entendí las interrelaciones de información y procesos que deben fluir entre áreas. Se me ofreció dirigir el área de Administración y Finanzas, ya que entendía perfectamente en qué áreas tenía que generarse la información financiera relevante para los Estados Financieros de la compañía. Me vi en la necesidad de aprender contabilidad más a fondo y no solo la que se aprende en la carrera.

Años más tarde, la aseguradora decidió abrir la AFORE y me invitaron a ser la Administradora de Riesgos de la Aseguradora y de la AFORE. La forma de operar instrumentos de inversión en una AFORE es mucho más estricta que en la aseguradora, pues antes de que el área de inversiones de la AFORE compre los instrumentos, se debe analizar si los riesgos se mantienen dentro del límite autorizado, por lo que se hacían corridas varias antes de la compra y había que ser muy eficiente en los tiempos.

Con los cambios en la Ley de las AFORES, la compañía no era rentable y se decidió liquidarla. Yo volví a la aseguradora como Contralora Operativa, siendo responsable del control de compras, servicios, administración de riesgos, control interno y auditoría. Las tres últimas áreas deben ser áreas independientes a la operación, pero durante su creación han estado a mi cargo para dejarlas operando a partir de abril del 2015.

Lo que puedo resumir es que la carrera de Actuaría ayuda a estructurar tu mente de tal forma que te permite analizar un problema más allá de lo que está enfrente, pues aprendes a analizar causas y qué otros efectos pudieron o podrían generarse. Si eres una persona que quiere conocer más allá de tus funciones te darás cuenta que puedes ayudar en muchas áreas y te abrirás caminos dentro de la empresa en que te desempeñes.

Sofía Romano Ruíz

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Soy actuaria, egresada de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México y fui la primera en México en obtener el grado de Maestría en Ciencias Actuariales, en la Universidad Anáhuac.

Toda mi trayectoria profesional ha sido en el campo de seguros, en un principio trabajando dentro de compañías aseguradoras y posteriormente en la parte de consultoría actuarial. Fueron 20 años de experiencia en el mercado asegurador, principalmente en la parte actuarial financiera, aunque también estuvieron a mi cargo áreas de ventas y operativas.

En específico desempeñé diversos puestos Directivos en la aseguradora Met Life, siendo responsable del área de Actuaría y de otras áreas en dicha aseguradora por 10 años. Posteriormente fui Directora Técnica y Chief Actuary de Allianz México por otros 10 años, teniendo a mi cargo áreas técnicas, operativas y de ventas. Posteriormente decidí dedicarme a la consultoría actuarial.

Con respecto a la parte gremial, me ha gustado mucho participar en actividades que apoyen el desarrollo de la profesión en México. He ocupado varios puestos en la Asociación Mexicana de Actuarios (AMA) y en el Colegio Nacional de Actuarios (CONAC). Los más destacados fueron ser Presidente de la AMA en el 2000, Presidente del Comité de Relaciones Internacionales del CONAC por un periodo de 8 años y corresponsal en México de la Asociación Internacional de Actuarios por 15 años.

Actualmente me desempeño como Consultora Independiente, dando consultoría a diferentes empresas aseguradoras en cualquier tema relacionado con cuestiones actuariales-financieras, tales como Desarrollo de Productos, Valuación de Reservas bajo las diferentes contabilidades (Estatutoria, GAAP, IFRS), planeación financiera, análisis de rentabilidad, análisis estadísticos, proyecciones de resultados /carteras, Solvencia II, entre otros.

Creo que todas las materias que llevamos durante la carrera apoyaron fuertemente el desarrollo de mi forma de pensar y de plantear y resolver los problemas. Particularmente, en virtud de las áreas a las que me dedico, fueron fundamentales los cálculos actuariales y las materias relacionadas con finanzas, aunque reitero, en general las materias aunque no se apliquen directamente y no sepamos para qué las vamos a usar, son la base para ser un buen actuario.

Pedro Aguilar Beltrán

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En 1984, después de abandonar tres años la escuela para dedicarme a trabajar, alentado por un amigo y movido un poco por la curiosidad, realicé un examen de ingreso a la preparatoria de la UNAM, con pocas expectativas de poder realizar esos estudios, debido una difícil situación económica y familiar que enfrentaba. Mis expectativas en esos años no estaban en la escuela sino en el trabajo, sin embargo de cualquier forma decidí aventurarme en esto. Así que presenté mi examen de admisión y poco tiempo después recibí una notificación de la UNAM, indicándome que había sido aceptado en la escuela preparatoria No 1, en el turno vespertino, tal como lo había solicitado. Esa notificación me produjo alegría pero también preocupación ya que tenía un trabajo que me dejaba poco tiempo para estudiar. En fin que ingresé y mi paso por la preparatoria fue lleno de situaciones difíciles, tanto para asistir como para estudiar, pero de alguna manera me las arreglé para tener un buen desempeño y salí con un promedio superior a 9 y con ello obtuve mi pase automático a la Universidad.

Nuevamente me enfrenté a la duda de poder estudiar una carrera, ya que si la preparatoria había sido difícil, la licenciatura representaría un esfuerzo mucho mayor, pero de cualquier forma decidí hacerlo, para provechar la oportunidad que me ofrecía la Universidad.

Fui aceptado para ingresar en carrera de actuaría de la Facultad de Ciencias. Así que una tarde, antes de ingresar, visité la Facultad de Ciencias y me pareció un lugar insólito y más insólito aún me pareció el hecho de que estudiar allí fuera gratuito. Estuve caminado por sus pasillos silenciosos y me pareció que habitaba allí una fuerza que me hacía sentir emoción por el futuro. Así que pronto me vi atrapado sin remedio por la emoción de asistir a la Universidad, algo no estaba ni en mis más remotos sueños.

Mi elección de estudiar actuaría fue resultado de la orientación vocacional que recibí en la preparatoria. Quería estudiar matemáticas, por considerar que era una carrera económica, pero se me recomendó estudiar algo relacionado con matemáticas aplicadas, y actuaría, en esos años, estaba empezando a sonar como una carrera de matemáticas aplicadas con buenas expectativas de desarrollo.

Al ingresar a la licenciatura mi estrategia fue aprovechar todos los momentos que pudiera, así que aprendí a encontrar pequeños espacios de tiempo, en los cuales pude, poco a poco, estudiar y avanzar hacia esa meta, que a pesar de que era desgastante, hice con mucha ilusión.

Durante el tiempo que cursé la carrera, la experiencia laboral y de vivir totalmente independiente y fuera de familia me ayudó a estudiar de manera responsable y a buscar establecer vínculos con los profesores que fueron en quienes encontré un apoyo sorprendente, que me habría de dejar una huella de por vida.

Terminé como pude en 1991, al mismo tiempo que trabajaba, y mi visión en todo momento fue adquirir un conocimiento basado en la comprensión absoluta de los conceptos y las matemáticas que allí se me enseñaron. Mi promedio al salir fue bueno, pero debo decir que nunca me interesó mucho el promedio, ya que mi atención no era la calificación sino en tener ideas claras y bases sólidas de conocimiento. Para cuando terminé la carrera ya era un joven endurecido por la experiencia de casi diez años de trabajo, así que pronto me involucré en el terreno profesional, realizando trabajos menores de estadística y probabilidad para compañías de seguros.

Un tiempo después ingresé a la Comisión Nacional de Seguros (1992), institución donde de manera natural me involucré en cuestiones técnicas actuariales. Ingresé con un puesto modesto de analista y mi contratante fue el Act. Raúl Caro Dorantes actualmente (2014) ya fallecido.

Pronto habría de enfrentar pruebas difíciles en el plano profesional ya que me vi involucrado en asuntos que derivaron en problemas que originaron duros debates sobre cuestiones técnicas actuariales en donde, a pesar de tener una posición modesta y vulnerable, salí avante a base de mostrar firmeza de conocimiento, pero al mismo tiempo me mostré accesible y propositivo. Estas situaciones lejos de perjudicarme a final de cuanta me favorecieron ya que gané presencia y a raíz de ello, ese mismo año fui promovido jefe de departamento, lo que para mí representó un logro de enorme satisfacción personal y profesional. Ese hecho me generó confianza y partir de allí no dudé en involucrarme y participar activamente en cualquier cuestión actuarial que tuviese tintes técnicos. En ese puesto adquirí amplia experiencia en temas de primas, reservas, límites de retención, productos de seguro, solvencia, entre otros. Estuve bajo las órdenes de don Mario López Dominguez, que fue también durante muchos años, profesor de actuaría de la facultad de ciencias. En ese lapso enfrenté situaciones difíciles relacionadas con la complejidad que tiene el manejo de la conducta humana e intereses personales que surgen en los equipos de trabajo, así que en algunos momentos flaqueé ante situaciones y problemas complejos que se dan y que pueden poner en apuros a cualquier profesionista. Tuve que aprender a lidiar con esto y creo que eso ha sido y es, el aspecto más difícil de manejar en el plano profesional.

Durante casi siete años, ejercí en labores de supervisor, auditor, inspector, etc., y obtuve bases de conocimiento amplias en ese periodo de mi vida profesional. Para 1996 me involucré en la creación del esquema regulatorio para las compañías de seguros de pensiones de la seguridad social y me tocó desarrollar y establecer los procedimientos actuariales de reservas, así como contribuir a la elaboración del esquema de solvencia. Al mismo tiempo se dio el proceso de tecnificación de las reservas de fianzas, en donde tuve participación en un campo actuarial hasta entonces inédito, en lo relacionado con la aplicación de técnicas actuariales.

Todo ello me dio la oportunidad de tener una promoción a subdirector, desde donde se me asignaron mayores responsabilidades pero a la vez tuve mayor oportunidad de aportar y hacer contribuciones relevantes. Ante labores muy intensas de trabajos relacionados con el esquema de seguridad social, la creación de las compañías de salud y la tecnificación de fianzas, tuve la oportunidad de ser nombrado director. En ese tiempo me tocó participar en cambios relevantes a la regulación en donde se subió a rango de ley la obligación de que la valuación de reservas de seguros y los productos deberían ser firmados por actuarios titulados. Ello marcó un parteaguas ya que a partir de ese momento, el actuario sería reconocido oficialmente como el único profesionista facultado para hacer funciones de valuación de reservas, primas de seguro, límites de retención y auditoría. Durante esos años realicé una maestría en administración de riesgos en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y fui promovido a director general en 2002. En ese año inició el proceso de elaboración de estándares de práctica actuarial por parte del Colegio Nacional de Actuarios, en el cual participé directamente, especialmente en la elaboración de los estándares de reservas y primas de fianzas.

En 2004 me vi involucrado y tuve la oportunidad de hacer aportaciones relevantes a un nuevo esquema regulatorio de reservas de seguros que consistió en terminar con el enfoque de prima no devengada y adoptar el enfoque de suficiencia. Esto ocurrió al mismo tiempo que las computadoras tuvieron grandes avances e hicieron posible la realización de cálculos más sofisticados que antes de ello eran muy limitados o imposible de realizar.

En 2005 elaboré el libro denominado “Fundamentos Actuariales de Primas y Reservas de Fianzas”, con la editorial Mapfre, en el cual desarrollé metodologías teóricas para el cálculo de primas y reservas de fianzas, lo cual me resultó atractivo ya que no existía, hasta entonces, literatura actuarial que abordara técnicas actuariales para fianzas.

En ese mismo año inicié el proceso de elaboración del “Manual de Actuaría” que es un libro en el cual se hace una recopilación y resumen de las metodologías y fórmulas que forman más relevantes que forman parte del acervo del conocimiento actuarial y que existe la necesidad de una obra como esta debido fundamentalmente a que existe una gran amplitud de fórmulas que actuariales que deben ser consultadas con regularidad y que se encuentran muy dispersas en la literatura, asimismo esta obra constituye un puente de acercamiento de los estudiantes recién egresados, a la práctica actuarial.

En 2011 dieron inicios los trabajos tendientes a adoptar en México, un esquema regulatorio tipo Solvencia II, el cual consiste de un enfoque más elevado de la forma en que las compañías de seguros deben valuar y administrar los riesgos. Este tema resulta especialmente importante para los actuarios ya que implica la aplicación de técnicas actuariales más elevadas que exigen al actuario una mayor preparación y al mismo tiempo redimensionan la importancia de su desempeño profesional. A partir de entonces he tenido un profundo involucramiento en este tema de manera que me ha dado oportunidad de estudiar y a la vez hacer contribuciones en materia de metodologías de reservas y metodologías de solvencia para compañías de fianzas. Adicionalmente mi involucramiento en este tema me proporcionó la posibilidad participar en el diseño del diplomado en Solvencia II que se imparte en la Facultad de Ciencias y que con suerte podría un día llegar a convertirse en una especialidad.

Asimismo soy instructor de los cursos especializados de capacitación en Solvencia II que se imparten en la Facultad de ciencias, los cuales han tenido una gran aceptación y reconocimiento por parte del gremio actuarial. Desde mi punto de vista personal estos curso de solvencia II, junto con el diplomado ha reposicionando la presencia de la Facultad de Ciencias ante el gremio actuarial ya que la Facultad ha sido la pionera en el diseño e impartición de este tipo de cursos.

Al mismo tiempo que he ejercido 24 años como profesional, he sido profesor de la licenciatura en actuaría de la Facultad de Ciencias, lo cual me ha dado la posibilidad de influir en la preparación y en las mentes de muchas generaciones de estudiantes, entre los cuales han resultado excelentes profesionistas. Todo ello, gracias a la Universidad Nacional que un día me abrió sus puertas y me hizo un profesionista cuando parecía que había poca oportunidad para lograrlo.

Seguros y Demografía

María de los Angeles Yáñez Acosta

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Soy actuaria egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM, al concluir mis estudios, laboré dos años en la industria aseguradora en áreas de reaseguro, nuevos proyectos y planeación estratégica.

Decidí continuar mi formación profesional y con el apoyo de una beca del British Council cursé la maestría en investigación de operaciones en la Universidad de Londres en la London School of Economics and Political Sciences.

Considero que el alto nivel académico de la Facultad de Ciencias y la gran diversidad cultural que existe en nuestra Universidad fueron factores determinantes para llevar a cabo exitosamente mis estudios de maestría.

Al regresar a México laboré dos años más en una aseguradora en la subdirección de nuevos proyectos, y tuve la gran oportunidad de crear planes de negocios para la compañía de rentas vitalicias y la afore del grupo financiero. Estos proyectos representaron grandes retos no solo para mis habilidades técnicas-actuariales, sino para mi desarrollo de competencias gerenciales y estratégicas.

Como parte de este desarrollo considere conveniente buscar otras oportunidades y acepté una oferta de trabajo en Grupo Financiero Bancomer como subdirectora de estrategias basadas en información, dentro de la Banca de Consumo. Este trabajo fue apasionante, se trataba de hacer data mining de las características de los tarjetahabientes del banco, segmentando la base de clientes en función de sus características demográficas, psicográficas, patrones de consumo y su vinculación con los niveles de rentabilidad. El gran reto era producir ofertas de valor a los diferentes segmentos de clientes que incrementaran sus niveles de rentabilidad sin afectar el nivel de riesgo de crédito para el Banco. Esta labor implicaba el uso de técnicas estadísticas multivariadas y de modelos financieros para proyectar rentabilidad.

Tras concluir este proyecto, consideré que era conveniente re-direccionar mi carrera, por lo que decidí regresar a la academia, convirtiéndome en profesora en el ITAM. Con esta decisión inicié una de las etapas más productivas y enriquecedoras de mi vida profesional. Durante mis 14 años en la academia no solo tuve la oportunidad de impartir prácticamente todas las materias actuariales, sino de aprender de múltiples generaciones de alumnos y apoyar a muchos de ellos en su titulación.

Además durante esos años, realicé mis estudios de Doctorado en El Colegio de México, en el área de estudios de población y realicé muchas consultorías entre las que tuve la oportunidad de fungir como Directora de Desarrollo de Productos en una Aseguradora.

La vida académica me permitió también contribuir al desarrollo del gremio actuarial y fui tesorera y responsable del comité de investigación de desarrollo del Colegio Nacional de Actuarios de 2005 a 2007, para en el año 2009 ser la primera mujer Presidente del Consejo Directivo del Colegio, cargo que requirió mucho esfuerzo, pero en el que tuve la fortuna de contar con un equipo de colaboradores del más alto nivel. Durante mi gestión, entre otras muchas cosas,  logramos instrumentar el syllabus universal de actuaría, basado en el de la Asociación Internacional de Actuarios, pero adecuado a las necesidades de las Instituciones de enseñanza en nuestro país. Este syllabus es recomendado por la Dirección General de Profesiones de la SEP cada vez que una institución manifiesta su interés en abrir la carrera.

También en el año 2009 fui invitada por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros a dirigir el proyecto de integrar un Estudio de Impacto Cuantitativo para determinar los Requerimientos de Solvencia de las Instituciones de Seguros con base en el modelo estándar Europeo bajo la iniciativa de Solvencia II.

Actualmente continuo prestando mis servicios en AMIS, como Directora de Proyectos y de Desarrollo del Sector, llevando de forma integral el proyecto de Instrumentación de la ley de Instituciones de Seguros y Fianzas que entrará en vigor en abril del 2015 y coordinando el comité de canales de distribución y el plan de desarrollo sectorial. Estos temas demandan un uso continuo de cálculo actuarial, probabilidad, estadística, finanzas, contabilidad y planeación.

Mi trabajo en AMIS es apasionante y es un privilegio interactuar con las 80 compañías asociadas a AMIS, a través de los coordinadores de solvencia de cada una de ellas, dentro de los cuales se encuentran muchos colegas destacados.

Desde mi punto de vista, todas las materias sirven en la formación del actuario, pero de manera puntual las materiales de probabilidad, estadística, matemáticas financieras, contabilidad, análisis de estados financieros, series de tiempo  y economía han sido muy importantes en las tareas que me han sido asignadas a lo largo de mi carrera profesional. No obstante, mis estudios de posgrado han sido fundamentales para lograr buenos resultados en mis muy diversos proyectos. Siempre estoy estudiando, dentro y fuera de alguna universidad.

A pesar de haber estado en varias instituciones educativas, todas ellas de gran prestigio, y de estar profundamente agradecida con ellas y tenerles un cariño muy especial, particularmente al ITAM y en especial a mis ex alumnos, siempre que pienso en la UNAM y la reconozco como mi Alma Mater, y cada vez que regreso a la Facultad de Ciencias es como estar en casa y siento un gran orgullo de ser actuaria egresada de esta gran Universidad, en la que todos tenemos la oportunidad de estudiar y esforzarnos para alcanzar nuestros sueños

Estadística

Enrique de Alba Guerra

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Soy Actuario por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), generación 1963-1966. No cabe duda de que todas las materias de Cálculo I y II -anuales- Algebra, Geometría Analítica, etc. fueron fundamentales en mi formación¸ y lo deben ser para todo actuario. Adicionalmente me gustaron mucho las de Cálculo de Probabilidades, Métodos Estadísticos y Estadística Matemática –por ser anuales equivalen a dos semestres cada una- y también son esenciales para el buen desempeño de un actuario, pues constituyen la base del análisis y gestión de riesgos.

Además, como consecuencia de la excelencia de mis maestros en estas materias decidí que me quería dedicar a la Estadística, una de las áreas “no-tradicionales” para los actuarios. Otras materias que me resultaron muy interesantes y, a la larga, muy útiles fueron las de Matemáticas Financieras I y II.

Como consecuencia del gusto despertado en mí por la Estadística y materias afines obtuve empleo en el Banco de México, haciendo econometría, como asistente de un distinguido economista, quien me otorgó la beca de dicho banco para seguir mis estudios de posgrado. Obtuve la Maestría (M.S.) y el Doctorado (Ph.D.), ambos en Estadística, por la University of Wisconsin-Madison. Durante la obtención del doctorado me interesé y profundicé en la Estadística Bayesiana, ya que tuve la suerte de contar con distinguidos profesores en esta rama de la Estadística, como George Box y George Tiao,

La mayor parte de mi trayectoria profesional ha sido en el ámbito académico ya que a mi regreso del posgrado ingresé como profesor de planta al ITAM, con el nombramiento de Jefe del Departamento de Matemáticas, donde además me correspondió fundar e iniciar el programa de Licenciatura en Matemáticas Aplicadas, del cual fui el primer Director, en 1974. Fui profesor Asociado en el Departamento de Estadística Aplicada, en New Mexico State University, Nuevo México, USA. Posteriormente, fui Director General de la División Académica de Actuaría, Estadística y Matemáticas del ITAM de 1987 a 2009. Acumulé 30 años de servicio lo que ha culminado en que actualmente soy Profesor Emérito del ITAM.

También en el ámbito académico he tenido una participación prolífica en actividades de investigación. Como consecuencia de ello tuve la oportunidad de ser Visiting Scholar en la Graduate School of Business, The University of Chicago, en donde pasé un año sabático. Asimismo, fui Visiting Professor del Department of Statistics and Actuarial Science, The University of Waterloo, en Canadá, durante otro sabático; Actualmente tengo el nombramiento internacional de Adjunct Professor, en la University of Waterloo, Canadá; soy miembro electo del International Statistical Institute. También tengo la distinción de ser Investigador Nacional Nivel II, dentro del Sistema Nacional de Investigadores, de México.

A partir de 1995 me involucré en la docencia, investigación y consultoría en temas actuariales del ramo de daños, que tiene un muy alto contenido de Cálculo de Probabilidades y Estadística. Soy el representante por México para Educación e Investigación ante la Asociación Internacional de Actuarios (AIA).

Soy autor de más de 90 publicaciones entre las cuales se cuentan 43 artículos en revistas arbitradas y varios capítulos en libros. Los temas de los artículos son esencialmente de Estadística y actuariales. He dirigido más de 45 tesis y soy co-editor del North American Actuarial Journal.

Paralelamente a mis actividades académicas, siempre me ha gustado participar en proyectos de tipo aplicado. Lo anterior me llevó a ser designado Miembro del Comité Técnico para el Seguimiento y Evaluación de la Redistritación Electoral del Instituto Federal Electoral (IFE), en 1997, y Asesor de los Consejeros Ciudadanos del IFE para las Elecciones Presidenciales de 1994. También he sido coordinador de diversos proyectos para la evaluación de programas de combate a la pobreza, como el Proyecto Piloto de Nutrición, Alimentación y Salud de Sedesol; del Programa Piloto: Canasta Básica Alimentaria para el Bienestar de la Familia, de Fidelist; de estudios para medir el impacto del Sistema Diconsa en la población de escasos recursos y para determinar criterios de ubicación de las tiendas Diconsa; de un estudio para medir los efectos sobre la pobreza del Sistema Liconsa. Todos ellos con un alto contenido de Estadística. También fui Director General del Centro de Estadística Industrial en la Secretaría de Patrimonio y Fomento Industrial, así como Coordinador de Econometría en la Oficina de Asesores en la oficina del C. Presidente de la República (1980-1982).

Ruth Selene Fuentes García

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Soy mexicana, nacida en el Distrito Federal y  egresada de la licenciatura en Actuaría de la Facultad de Ciencias de la UNAM y de la Maestría en Ciencias Matemáticas con especialización en Estadística en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS, UNAM). Realicé los estudios de Doctorado en Estadística en la Universidad de Bath en el Reino Unido. Actualmente soy profesora Titular “A” en el Departamento de Matemáticas de las Facultad de Ciencias de la UNAM.

La carrera de Actuaría en su oferta de materias optativas me permitió acercarme a las aplicaciones de la estadística en el ámbito de las encuestas por muestreo. Esto me motivó a continuar con estudios de posgrado y al término de estos participé como investigadora en el Banco de México, en el área de Planeación y Programación de Emisión. Posteriormente  dirigí durante un año el área de estadística en ACIMSA, empresa dedicada a mercadotecnia. Descubrí más adelante que mi vocación es la docencia y tuve la fortuna de que la Facultad me diera la oportunidad de integrarme a su planta docente. Cuento con 16 años de experiencia en diversas instituciones educativas como la Facultad de Ciencias de la UNAM, el Colegio de México, el ITAM y  la Universidad de Bath.

Actualmente mi área de investigación es el análisis de datos multivariados, en particular en problemas de clasificación y los modelos de mezclas. Los problemas que me interesan nacen en un ámbito interdisciplinario que es dinámico y apasionante. Mi trabajo metodológico y aplicado se refleja en artículos de investigación, un libro en coautoría y 18 trabajos de tesis dirigidos a nivel licenciatura. He supervisado 6 estudiantes de servicio social en programas de investigación y apoyo a la Facultad de Ciencias y he sido tutora de 2 estudiantes de maestría. La divulgación de mi quehacer se refleja en mi participación en 19 Congresos y Foros nacionales e internacionales.

En este contexto me resulta evidente que la licenciatura en Actuaría de la Facultad de Ciencias de la UNAM – históricamente – ha formado administradores de riesgo que son versátiles y han trascendido en el medio profesional y académico, tanto nacional como internacional.

Finanzas

Jorge Humberto del Castillo Spíndola

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Soy Actuario por la Facultad de Ciencias de la UNAM donde, además de haber tenido el privilegio de estudiar, he impartido cursos de licenciatura desde 1997; primero como adjunto y desde 2005 como titular. Además de haber participado en la impartición de materias como Calculo Diferencial e Integral, Probabilidad y Estadística, los últimos nueve años me he especializado en la enseñanza de Productos Financieros Derivados, tema que forma parte del área de Finanzas y de especial importancia como rama profesional de los Actuarios. Los Productos Derivados son instrumentos cuyo valor depende a su vez del valor de otro activo o variable de mercado y son activamente operados en el mundo con fines de cobertura de diferentes tipos de riesgos, así como para especulación (apuestas sobre el movimiento de ciertas variables de mercado como por ejemplo las tasas de interés, las acciones o la paridad cambiaria entre dos monedas).

Una vez que terminé la carrera ingresé a El Colegio de México, donde estudié la Maestría en Economía y donde pude descubrir nuevos ámbitos donde aplicar los conocimientos adquiridos en la Facultad. Después en 2003 ingresé al Instituto Courant de la Universidad de New York donde estudié la Maestría en Matemáticas y donde me involucré en los aspectos teóricos de las Finanzas Matemáticas. La combinación de matemáticas, economía y finanzas ha moldeado mi desarrollo profesional y académico desde entonces e inclusive publiqué un artículo académico en la Revista de Estudios Económicos de El Colegio de México (Diciembre 2006).

En el ámbito profesional -además de impartir clases- trabajo en el medio financiero. En 2006 ingresé al Grupo Financiero Invex, donde me desempeñé como operador (conocido en el ámbito financiero como Trader) de productos derivados en tasas de interés y tipo de cambio. Desde 2008 trabajo en BBVA Bancomer donde me encuentro a cargo de los portafolios de operación de productos de volatilidad en tasas de interés. La volatilidad es un parámetro de ciertos instrumentos de mercado (opciones) que a nivel teórico representa el nivel de riesgo (variabilidad o desviación estándar) del precio del activo riesgoso (riesgoso porque se desconocen a priori sus precios futuros) de cuyo valor depende el valor de la opción. Un operador (Trader) se dedica básicamente a cotizar, comprar, vender y gestionar productos financieros con clientes y con contrapartes profesionales. Considero una gran ventaja la formación que posee un Actuario para poder entender, interpretar y aplicar los complejos modelos de valuación y gestión que se utilizan en los modernos instrumentos financieros.

Además de mi trabajo en el Banco, he tenido la oportunidad de impartir cursos en diferentes programas académicos y en el medio financiero. He impartido cursos de matemáticas, economía y finanzas tanto en licenciatura como en posgrados, incluyendo la Universidad Panamericana, El Colegio de México, Universidad Anáhuac, UNAM y con la empresa RiskMathics. De forma adicional he participado en seminarios y dado pláticas relacionadas a mi ámbito profesional.

Por último quiero mencionar un par de satisfacciones adicionales que he tenido en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Por un lado es el poder haber dirigido hasta el momento cuatro tesis de titulación, todas de temas de finanzas y por el otro el haber coordinado el grupo de trabajo del área de Finanzas del plan de estudios vigente (2015) de la carrera de Actuaria. El actual plan de estudios permite tener egresados preparados adecuadamente para los nuevos retos técnicos y regulatorios del entorno financiero vigente.

Gloria Roa Béjar

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Comencé a trabajar como actuaria mientras terminaba el último semestre de la carrera en 1975, como la mayoría de mis compañeros lo hicieron. Haciendo un poco de aritmética a la fecha son ¡40 años!

Formalmente ingresé a la Facultad de Ciencias en febrero de 1972. Recién egresaba la generación de 1968. Fueron tiempos interesantes para la comunidad universitaria, tal como descubriría en 1971 cuando ingresé como oyente, por el desfase de 8 meses entre la preparatoria y la UNAM.

A la profesión le debo, además de la autosuficiencia económica, el haber sido pionera en el uso de los futuros y opciones como instrumentos de cobertura para mitigar riesgos por fluctuaciones de precios, mientras participaba en la organización de una Bolsa de Derivados Mexicana y de una Cámara de Compensación. Cabe en un renglón, pero para una generación que vivió movimientos universitarios, turbulencias financieras, múltiples devaluaciones del peso ante el dólar, la intervención gubernamental en la Banca y en el control estricto de la convertibilidad del peso, las devaluaciones de 1976 en adelante, los acontecimientos de 1994 que dieron lugar al “efecto tequila”, volcanes en erupción, otros acontecimientos internacionales como el “efecto tango”, el “efecto vodka”, 1996, 2008, y la globalización de crisis y mercados, los cuales al ser actuario de la facultad de ciencias pude atestiguar con mirada crítica en algunos casos desde la primera fila.

Al profesor Minzoni le debo su énfasis en lo necesario de “hablar otro idioma y tener sólidos conocimientos técnicos”. Mis colegas y maestros de las décadas de los 70’s y 80’s fuimos bastante versátiles, no solo podíamos trabajar en aseguradoras, incursionamos en otros sectores ya que sabíamos de matemáticas, estadística, encuestas, demografía, finanzas, probabilidad, estocásticos, infinitos, transfinitos, ciencias sociales y sobretodo de computadoras, las programábamos, dominábamos sus lenguajes diseñábamos sistemas. Poco a poco los grandes generadores de datos (IMSS, Banco de México, Infonavit, INEGI, CFE, SHCP) fueron adquiriendo sus propias computadoras (Univacs, Burroughs, IBM´s). Ni siquiera esperaban a que termináramos la carrera para contratar egresados de ciencias. Así fue como en 1975 ingresé a la Unidad de Informática de la Secretaría de Industria y Comercio (hoy Secretaría de Economía). Mis jefes actuarios y mis compañeros físicos y matemáticos: el paraíso. Después la realidad. Había que trabajar con personas egresadas de otras disciplinas, de otras facultades. De la Unidad de Informática pasé al Departamento de Pesca, de ahí al Banco de México y al Infonavit. Al huir de las labores computacionales encontré refugio en las finanzas, concretamente en los mercados bursátiles (casi siempre con jefes actuarios). Luego en los mercados internacionales de futuros y opciones de productos agropecuarios, después de metales preciosos y desde 1993 en productos derivados financieros con el Dr. Hernán Sabau, promotor y fundador del Mercado Mexicano de Derivados MexDer en 1997 y de su cámara de compensación Asigna. Así pasé de emisora de más de 200 warrants (títulos opcionales) a liquidadora de derivados y administradora de colaterales. Trabajé tanto en el sector privado, casas de bolsa, bancos, fideicomisos liquidadores, como en entidades gubernamentales. Comencé como analista-programador, operador-analista de mercados de derivados, subdirector de productos derivados, director de derivados y finalicé como directora ejecutiva de BBVA Bancomer Derivados. Encontré que dentro de las finanzas lo que más me gusta fueron los mercados bursátiles y de ellos los mercados de derivados a los que les he dedicado los últimos 30 años.

Curiosamente, aunque aparentemente rehuí el trabajo con computadoras en los últimos 12 años, ese conocimiento ha sido esencial para ser eficiente en la valuación y en el “trading” a gran velocidad o de la ejecución algorítmica de derivados financieros, así como en el manejo de grandes volúmenes de información, y para procesos completamente automatizados (STP). En este siglo pude combinar mis obligaciones con la docencia y regresé a la Facultad de Ciencias como profesora de asignatura de las materias de finanzas y de la introducción a los derivados financieros, allí pude convivir con y participar en la formación de las nuevas generaciones de jóvenes actuarios.

Yo, Gloria Roa, volvería a cursar el área físico-matemáticas en la preparatoria y sería actuaria de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Sobre todo ahora que ya no hay que explicar al empleador cuál es la tarea del actuario. Cada vez se conoce más nuestra versatilidad y eficiencia lo que permite que haya demanda por nuestros servicios. El actuario es un profesionista que puede interactuar con otras profesiones y que no pierde el rigor del conocimiento por hacerlo simple y entendible por los no-actuarios.

Peritaje

Maricarmen Rueda Sandoval

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Hace 30 años ingresé a estudiar la Licenciatura en Actuaría en la Facultad de Ciencias. Antes de tomar la decisión ni siquiera tenía conocimiento de que esta licenciatura existía; mi único objetivo era utilizar todas las herramientas matemáticas para encontrar soluciones a todo tipo de problemas en la vida, porque yo tenía muy claro que cuando llegas a un resultado éste siempre será el mismo sin importar qué camino hayas tomado de todos aquellos que puedan existir; sólo se trata de razonar, no de memorizar.

Aunque entonces el plan de estudios era diferente, las sólidas bases matemáticas estaban presentes (Cálculo Diferencial e Integral, Álgebra Superior, Álgebra Lineal, Probabilidad, Estadística, etc.). El área que captó mi atención fue la Investigación de Operaciones con toda la gama de materias como Programación Lineal, Teoría de Juegos y Teoría de Redes, entre otras; eso era justamente lo que yo quería hacer, razón por la cual más adelante alterné mi desarrollo laboral con la Maestría en Ingeniería en Investigación de Operaciones ubicada en la Unidad de Posgrado de Ingeniería de la UNAM.

Llegado el momento de decidir sobre el Servicio Social, tuve la suerte de encontrarme con la alternativa de hacerlo en un banco (entonces la Banca no era privada), situación que me ofreció la alternativa de emplearme de manera permanente. Así, tuve la oportunidad de introducirme en el área de las Finanzas y hacer pronósticos de movimientos en los Mercados para apoyar la toma de decisiones en las inversiones; fue maravilloso descubrir que ésta actividad era la aplicación más cercana a lo que yo quería hacer (es importante comentar que tomé cursos de preparación en el área de Finanzas y Riesgos que antes no contenía el plan de estudios). Con el paso de los años, las oportunidades de crecimiento se presentaron y obviamente también los cambios de empleo pero siempre en el Sistema Financiero; incrementando las responsabilidades y desarrollando nuevas actividades que implicaban el uso de las herramientas matemáticas pero ahora en la Gestión Financiera de otra Institución Bancaria.

Actualmente soy una profesionista independiente que realiza un sinnúmero de actividades diferentes; por el mero gusto de relacionarme con la gente, hacer servicio social y por supuesto generar ingresos. No obstante, la actividad más importante y satisfactoria que hoy realizo es desempeñarme como Perito en Actuaría, actividad que cualquier Actuario puede desarrollar si cuenta con su cédula profesional y, en mi caso personal, estoy registrada tanto en el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal como en el Poder Judicial de la Federación, lo cual significa que actúo como Auxiliar de la Administración de Justicia a través de opiniones expertas, de carácter objetivo e imparcial ante la presencia de conflictos entre partes, proporcionando al Juez mayores elementos de apoyo en materia de Actuaria que desde luego escapan de su conocimiento ordinario, enfrentándome a retos profesionales constantes en los que continúo con el uso de herramientas matemáticas pero aplicadas a una variedad de temas como han sido: las inversiones, los créditos, intereses devengados no pagados, seguros de vida, seguros de daños, seguros de gastos médicos, pensiones, estimación de ingresos, etc.

Es así que esta profesión me ha permitido desarrollarme personal, profesional y económicamente desempeñando actividades de mi entero gusto de manera independiente; pero además, tengo la oportunidad de convivir con mis hijos y brindarles el tiempo que en algunas otras profesiones es imposible.

Riesgo

Áurea Carmen Basurto Rodríguez

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“Dios sabe por qué estamos aquí, pero cada uno de nosotros lo va descubriendo a través de la vida. De seguro servirá la experiencia acumulada en la toma de decisiones frente a los retos que se nos presentan. Así, en algún momento, llegaremos a encontrar el sentido a nuestra existencia.

A mayor conocimiento, mejor toma de decisiones y mejores resultados. Así evitamos resolver los problemas por medio de la “prueba y error”. Más vale estar bien preparados y aprender siempre algo nuevo. Tal como el Actuario más profesional del planeta, quien domina la “Administración de Riesgos”, será posible identificar, evaluar y controlar todos y cada uno de riesgos de la vida. Con ello se encontrará el punto de equilibrio en lo personal y lo profesional, con un alto grado de confiabilidad.

De manera independiente al éxito y felicidad de trabajar en lo que más nos gusta, hay que encontrar el valor y la contribución de nuestra actividad. Si queremos hacer la diferencia, debemos desarrollar el trabajo con ética y responsabilidad, y siempre en la búsqueda del bien común.

Si en verdad queremos trascender, nuestra visión y misión como Actuarios no debe plantearse en lo individual, a nivel país o por continente, sino como parte del Universo.”

Soy Directora General de Special Risks Consulting, S. C., empresa consultora de instituciones de seguros y de reaseguro sobre el diseño, elaboración y registro de productos; diagnóstico, rediseño y mejora tanto de procesos de negocio como en administración de riesgos. Profesora en la Carrera de Actuaría, en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM. Maestra en Administración de Empresas, con especialidad en Finanzas. Además de mi actividad profesional, trabajo en un proyecto para obtener el grado de Doctora en Administración por Investigación Aplicada, en la Universidad Anáhuac México Sur.

Seguridad Social

Carlos Contreras Cruz

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¿Tú sabes dónde está ubicada la República de Cabo Verde?

Yo no lo supe hasta que por invitación de organismos internacionales, tuve la oportunidad de realizar un trabajo de consultoría actuarial en aquel país.

Probablemente soy de los primeros actuarios mexicanos que han tenido la fortuna de trabajar en algunos de los más recónditos lugares del mundo. Esto puede obedecer a varias razones, tal vez la más importante de ellas: Son pocos los países donde las instituciones de educación superior imparten la Carrera de Actuaría. Así que me siento afortunado de haber nacido en México y de haber podido acceder a una de las mejores Universidades de Iberoamérica y la Máxima Casa de Estudios del país: la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ingresé a la Facultad de Ciencias en agosto de 1997. Pertenezco a la penúltima generación del plan de estudios de 1972, que si bien era un plan muy flexible, al paso del tiempo debió adecuarse para cumplir con el Syllabus de la Asociación Internacional de Actuarios (AIA); además, este plan contaba con pocas materias que tuvieran relación con Seguridad Social y Pensiones, área a la que me he dedicado en mi ejercicio profesional desde 2003, ello gracias a la influencia profesional de un reconocido actuario a nivel mundial en ese campo: el Act. Alejandro Hazas Sánchez, primer Actuario titulado en México.

Conocer al Act. Hazas era casi obligado, por lo que cursé con él Cálculo Actuarial de Modelos Dinámicos, antecedente de la materia Seguridad Social en los planes de estudio posteriores. No obstante, convertirme en su Ayudante fue una casualidad, la misma que me llevó a dejar el área de cómputo (mi primer trabajo lo desempeñé en la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico de la UNAM -hoy DGCTIC-) y dedicarme de tiempo completo a Seguridad Social y Pensiones.

Este vasto campo de trabajo tiene la particularidad de ser concentrador de diversas áreas de la formación actuarial como Probabilidad, Estadística, Demografía, Finanzas, Economía, por mencionar las más importantes, e incluso requiere conocer un poco de Derecho; y es en dicho campo en el que he tenido la oportunidad de trabajar como consultor para al menos una decena de instituciones nacionales, entre ellas el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Cámara de Diputados; para organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS); y para instituciones de otros países como República Dominicana, Ecuador y Costa Rica.

Asimismo, he tenido la oportunidad de realizar actividades docentes en la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Externado de Colombia y por supuesto, en nuestra Máxima Casa de Estudios, donde los trabajos de titulación que he tenido la fortuna de asesorar, se han destacado en certámenes nacionales como el Premio de Investigación en Seguros y Fianzas; y se han presentado en Congresos actuariales internacionales en Lyon, Francia y Bogotá, Colombia.

Si tú quisieras dedicarte a Seguridad Social y Pensiones, sábete que te dedicarías a un campo que desafortunadamente ha sido de poco interés para muchos actuarios, sin embargo, considerando que la Seguridad Social es un derecho fundamental consagrado en la Declaración Universal de los Derecho Humanos, trabajarías por buscar la adecuada financiación de beneficios que le permitirían a nuestra sociedad y la de otros países, contar con un nivel de vida adecuado; con asistencia médica; con pensiones en caso de discapacidades, de fallecimiento del principal sostén económico de una familia o para cuando las personas lleguemos a la vejez, no sólo hoy, sino dentro de 30, 50 o 100 años. ¿Sabes lo que eso puede significar? Que cuando desarrollas un estudio actuarial para revisar la sostenibilidad financiera de un sistema de beneficios de la Seguridad Social en el corto, mediano y largo plazo, el resultado final que estimes, será algo que nunca podrás corroborar, pero al menos sabrás que realizaste un trabajo que podrá repercutir en beneficio de la sociedad durante muchos años.

Alejandro Hazas Sánchez

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Cuando se inició la carrera de actuaría, esta profesión era completamente desconocida en México y solamente existía un grupo de ingenieros que trabajaban en empresas de seguros que, en vista de la necesidad de formar profesionales en esta materia, y por la reciente creación del Seguro Social, acordaron con la UNAM que se creara la carrera de actuario. Yo fui el segundo alumno en inscribirme y antes de terminar el primer año de estudios, ya me habían ofrecido trabajo en lo que fue Seguros Monterrey, S.A.

Trabajé bajo las ordenes de un matemático alemán de la Universidad de Gotinga, quién todo el tiempo libre me ponía problemas teóricos de probabilidad y estadística. Dos años después fui llamado para ingresar al Seguro Social, para trabajar en el Departamento Actuarial, en donde colaboré con el actuario checoeslovaco Emil Shoenbaum, designado por la O.I.T para la creación del Seguro Social en México, con el aprendí mucho de la teoría y la práctica de la seguridad social. Inclusive el Act. Shoenbaum fue mi asesor de tesis profesional sobre el tema de Los Problemas de las Pensiones.

El Seguro Social envió mi tesis a un Congreso Mundial que se celebró el año siguiente y, en razón de que la tesis fue comentada con gran éxito, se me comisionó para estudiar en seis países europeos la teoría y la práctica de la seguridad social, bajo el monitoreo de la O.I.T.

Al regresar de Europa, le propuse al Ing. Velarde Dondé que era el encargado de la carrera en la UNAM (y uno de sus fundadores), que se incluyeran varias materias que ampliarían el campo del actuario , como fueron la de estadística y probabilidad avanzadas, la de demografía, economía, seguridad social y computación que permitieron abrir en forma importante el campo profesional del actuario, ya que actualmente estos conocimientos, junto con los que ya formaban parte de la currícula,   han permitido que la mayor parte de los actuarios trabaje en muy diversas ocupaciones y que aún en los seguros no solamente trabajen como actuarios sino en los diversos departamentos de la administración.

He participado en más de cincuenta congresos internacionales, en los que he presentado ponencias y participado en deliberaciones, representando al Seguro Social de México y posteriormente cuando me jubilé de esa Institución, como invitado especial de la Asociación Internacional de la Seguridad Social, quién el año 2004 me designó como corresponsal en México. En el 2009 la O.I.T. decidió enviar un funcionario a México para honrarme con la entrega de una placa de reconocimiento por mi contribución a la seguridad social mundial, que comprenden, entre otros trabajos: la solución a los graves problemas de las pensiones públicas, basadas estas soluciones en mi antigua tesis de recepción profesional.

En la Facultad de Ciencias en la carrera de actuaría, al iniciarse los estudios en Ciudad Universitaria, como todavía no había suficientes profesores, me tocó la responsabilidad de impartir todas las materias de contenido actuarial, las que después fui delegando en la medida que se recibían nuevos actuarios, posteriormente he impartido diversas materias, principalmente con base en nuevos desarrollos teóricos y prácticos, los que he denominado “la Nueva Actuaría”, pero principalmente me he dedicado a la investigación de los nuevos horizontes y aplicaciones de la actuaría.

Por ser el primer actuario recibido, me tocó dar a conocer la profesión y a que esta se valorara en el medio académico, institucional y empresarial, en donde he participado en diversos cargos y asesorado a diversas instituciones, tanto en México como en países de América Latina.

Pensiones

Carlos Fernando Lozano Nathal

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Nací en la Cd. De México en 1952. Como todo niño, pasé por el deseo de ejercer algún oficio “interesante” como bombero, detective y hasta cartero (ellos tenían bici y yo no). En mi adolescencia, seguramente por influencias familiares y de mi primer trabajo a los 15 años en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH, asistía en la clasificación de fotografías), pensaba que mi profesión sería la de arqueólogo pero al inicio del tercer año de preparatoria, que es el momento de tomar una decisión de gran importancia, opte por revisar lo que la guía de carreras universitarias mencionaba acerca de la arqueología. La descripción de los estudios y del trabajo no me convenció y decidí iniciar la lectura de las demás carreras de esa guía; desde luego no inicié de cero. A priori había eliminado tres carreras: ingeniería (junto con arquitectura), leyes y medicina. Al inicio de la guía de carreras se presentaba la carrera de “actuaría” cuyo contenido matemático me gustaba, pero cuando se mencionó que el actuario no sufría para encontrar trabajo, y que “[…] definitivamente el estudiante de esta carrera eleva su nivel social y económico” no hubo más que revisar: ¡la actuaría era lo mío!

Conforme avancé en los estudios me entusiasmaba más y más, pero fue hasta la materia de cálculo actuarial que empecé a entender lo que la carrera implicaba. “El trabajo del actuario consiste en el análisis sistemático de las contingencias de la vida que en combinación con algunas funciones de la matemática financiera, permite traducir esas contingencias a valores monetarios” [Ch. W. Jordan, 1967]. Posteriormente, esto lo he resumido al decir que “la actuaría es la combinación de contingencias y finanzas”, lo que de suyo implica también riesgos.

Mi desarrollo profesional ha estado marcado por muchos eventos y personas: una fue mi maestro de cálculo actuarial (Act. Rafael Fernández Dávila) que me introdujo en el apasionante mundo de las pensiones, y otro fue cuando por mi trabajo tramité y entregué un cheque de una pensión (y el pago retroactivo de 6 meses) a una maestra de primaria cuya primera expresión fue: “Sr. Lozano, ¡pero si es usted un niño! (tenía 22)”. Al ver el monto tan pequeño de la pensión, el trato tan cálido de esa maestra que seguramente llenó de amor y conocimientos a muchas generaciones, y su agradecimiento por mi simple trabajo, entendí claramente que pensiones era el campo en el que deseaba desarrollarme; en honor a ella mi tesis se tituló “Beneficios Crecientes en un Plan Privado de Pensiones”. Pero la experiencia de aquélla maestra me enseñó también el servicio. Hoy una de mis pasiones, además de mi familia y mis amigos, es precisamente servir en las diferentes formas que me sea posible, como se profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias, para todo lo cual es importante seguirme preparando.

El trabajo me ha hecho un ser verdaderamente privilegiado. Ahora soy actuario, Fellow de la Conference of Consulting Actuaries, Maestro en Administración, Presidente del Colegio Nacional de Actuarios y miembro Ad-hoc en el Comité de Actuarios de la ONU. Si conozco algunos países ha sido por mi trabajo ¿Cómo no estar agradecido con esta maravillosa carrera que es la actuaría?.

Jorge Barba Pingarrón

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Cuando en 1976 estando en el último año de la Preparatoria (CUM) me toca tomar clases de Cálculo Diferencial con el Profesor Marco Antonio Flores Meyer, decidí que quería estudiar algo relacionado a esos temas. Comento el nombre porque ese profesor era capaz de decir los teléfonos de los 100 alumnos que estaban en su clase y de impresionar con cálculos mentales a cualquiera de nosotros. Así fue y pude ingresar a la Facultad de Ciencias de la UNAM a estudiar Actuaría.

Cuando tenía calificaciones de 9 y 10 en Preparatoria en este tema, llegar a la carrera y tener 5.4 en el primer examen de Cálculo me hizo recapacitar y querer salirme, hasta que me enteré que solo otro alumno resultó con un 6, una persona más con 5.4 igual que yo y los más de 80 alumnos restantes con calificaciones más bajas. Allí decidí continuar y nunca arrepentirme de haber estudiado actuaría.

La carrera es sumamente versátil, de modo que al inicio de mi actividad profesional pude dedicarme a trabajar en temas de Demografía en la Dirección de la “Cartilla Nacional de Vacunación”, proyectando la población que podría ser vacunada en cada entidad federativa del País y generando estadísticas sobre las vacunas que se aplicaban a cada menor y las proyecciones y análisis respectivos. Posteriormente trabajé en una de las mejores escuelas para los actuarios, que es el INEGI y, específicamente, en la Dirección General de Estadística, haciendo encuestas y sobre todo dando tratamiento a la información e interpretando esos resultados para convertirlos en herramientas para la toma de decisiones.  Finalmente desde hace 25 años, mi actividad profesional dentro de la versátil carrera de actuaría, es dedicarme a dos áreas fundamentales para el Actuario.  Los Seguros y las Pensiones.

A la fecha, trabajo en un grupo de empresas (BF Actuarios – Grupo BAP), que se dedican, una de ellas, a la Administración de Riesgos y a ser Broker de Seguros y de Fianzas; mientras que la otra empresa se dedica a la Consultoría Actuarial para la valuación e implementación de Planes de Pensiones y de otros Pasivos Laborales en las empresas del País. En estas dos actividades, la aplicación de muchas materias que vimos en la carrera ha sido fundamental. Aquí aplicamos estadística, demografía, matemáticas financieras, seguros en todos sus ramos, cálculo actuarial, sistemas, contabilidad, economía, planeación y quizá se me olviden algunas asignaturas más.

En estas dos áreas de trabajo actual, se proyecta el hecho de que una persona fallezca, se invalide, sea despedido del trabajo, se retire voluntariamente del mismo, llegue con vida a una empresa en edad de jubilación, etc. Una vez calculado la probabilidad de los riesgos anteriores, se trata de ver la mejor manera de financiar las obligaciones o pasivos que esos riesgos pudieran generar, así como de registrarlos contablemente en las empresas para hacer frente, desde ahora, a los pagos que pudieran generarse en años futuros por estos conceptos. Como se observa, todas las asignaturas antes mencionadas tienen aplicación directa o indirectamente con la increíble carrera de actuaría.

Por más que me quejé muchas veces de Cálculo Diferencial e Integral y de Análisis Matemático, me parece que el razonamiento que estas materias le dan al estudiante de actuaría es fundamental en su proceso de lógica mental. Sin duda, las asignaturas mencionadas en el punto 2 como estadística, finanzas y cálculo actuarial son en mi trabajo parte fundamental para el buen desarrollo de mi actividad, sin embargo destaco que como actuario , debieras siempre enfocarte en que el trabajo y la actividad profesional es cada vez de mayor interrelación y más interdependiente con otras profesiones y otras actividades y que todas las materias de la carrera tendrán una aplicación en el desarrollo profesional de las nuevas generaciones. Por ello, sean materias de Análisis Matemático, Contabilidad, Administración, nos gusten o no, son necesarias para el razonamiento lógico del actuario y para el mejor práctica profesional, más integral y completa, en cualquier ámbito de desarrollo.